¿Habías escuchado alguna vez este nombre? Son protuberancias de huesos que pueden aparecer tanto en el paladar como en la mandíbula, aunque es mucho más frecuente el primer caso. Tienen forma redondeada y se producen bajo la encía.
Su tamaño puede variar y además lo aumentan poco a poco tras el paso de los años. A veces hasta alcanzar unas dimensiones que pueden crear complicaciones en nuestra boca, aunque normalmente no presentan molestias.
Visualmente, son como una especie de bolas que podemos encontrar bajo el tejido blando de nuestra boca, que en estas circunstancias se presenta mucho más blanquecino.
Estas protuberancias suelen aparecer en la segunda o tercera década de vida de vida del paciente.
¿Cuándo pueden ser peligrosos?
Aunque como hemos dicho suelen ser asintomáticos y no crean ningún peligro de por sí, es cuando su tamaño sobrepasa lo habitual cuando suelen entrar en conflicto con nuestra salud bucodental. ¿Por qué?
Pueden provocar ulceraciones a causa de microtraumatismos o dificultar la higiene oral hasta el punto de provocar halitosis, además de ser un impedimento para una buena parte de tratamientos de prótesis removibles. También producen problemas en el habla y complejos estéticos.
¿Cómo se trata un torus oral?
Es en estos casos cuando un tratamiento de cirugía oral se hace necesario para rebajar el volumen de los torus y reducir así su tamaño o eliminarlo por completo, evitando las molestias.
Esta operación se realiza con anestesia local y con una fresa o lima de hueso, cortándolos o rebajándolos.
¿Notas esta anomalía o cualquier otra en tu cavidad oral? No dudes en ponerte en contacto con nuestra clínica dental en Villa del Prado.
